Ser poeta fue en un tiempo la vocación más alta, hoy es la más vana.
Y ello no porque el Mundo sea inmune a la voz del Poeta, sino porque el poeta mismo no cree en su misión divina.
Está desentonado desde hace un siglo o más; y nosotros no sabemos ya modular. El chillido de la bomba aún tiene sentido para nosotros, pero los delirios del poeta nos parecen galimatías. Y es un galimatías efectivamente, puesto que entre los miles de millones de seres que forman la población del mundo, sólo unos pocos miles pretenden comprender lo que dice el poeta.
El culto del arte toca a su fin cuando sólo existe ya para un puñado de elegidos. Entonces deja de ser Arte para convertirse en el lenguaje cifrado de una sociedad secreta cuyo fin es propagar una individualidad que ha perdido su sentido.
El Arte debe excitar las pasiones humanas, inspirar a los hombres visión, lucidez, coraje, fe. ¿Qué artista del lenguaje ha sabido conmover recientemente al Mundo como Hitler? ¿Algún poema ha sacudido la humanidad como la bomba atómica?
Desde el advenimiento de Cristo que no asistimos a tales fenómenos multiplicándose a diario. ¿De qué armas dispone el poeta, que puedan compararse con esas? ¿O de qué sueños? ¿Dónde está su tan cacareada imaginación?
¿Hay un sólo poeta, aunque sea de quinta categoría a la vista? Yo no veo ninguno.
No llamo poeta a esos que hacen versos, rimados o no. Llamo Poeta al hombre capaz de cambiar profundamente el Mundo. ¡Si un Poeta tal vive entre nosotros, que se manifieste!
Pero debe ser la suya una voz capaz de ahogar el trueno de la bomba. Y su lenguaje capaz de fundir el corazón de los hombres y de hacer hervir su sangre.
Si la misión de la Poesía es despertarnos, hace tiempo que deberíamos haber sido despertados.
Algunos lo han sido, no podemos negarlo. Pero ahora es necesario que todos despierten y que lo hagan inmediatamente o pereceremos. Pero lo que perecerá será una cultura, una civilización. Un estilo de vida.
Cuando esos muertos se hayan despertado, como tiene que suceder inevitablemente, la Poesía se convertirá en la materia misma de la Vida.
No hay necesidad ni de papel, ni de tinta para crear Poesía y Propagarla. Los pueblos primitivos en general son poetas de la acción, Poetas de la Vida. Hacen aún Poesía, aunque su Poesía ya no nos conmueva. Si fuéramos sensibles a lo poético, no permaneceríamos insensibles a su manera de vivir; habríamos incorporado su Poesía a la nuestra, habríamos infundido en nuestras vidas esa belleza que impregna la suya.
La poesía del hombre civilizado ha sido siempre exclusiva, esotérica. Ha causado su propia muerte.
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